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Las Voces del Futuro

Los pobres más pobres tienen también derecho a vivir mejor Print E-mail
Wednesday, 12 August 2009 11:14
Las poblaciones de extrema pobreza son una preocupación mundial. En Paraguay no hay programas que busquen dar soluciones a los más pobres. Sin embargo, podemos implementar modelos exitosos de asistencia, como lo hacen en Brasil, México y Turquía: se entrega un monto mensual de dinero a las familias, a cambio de que los niños vayan a la escuela, al doctor y que coman bien.



¿Y por qué en Paraguay o en otros lugares del continente no implementamos también el mismo programa de ayuda a los más pobres, para mejorar su condición de vida? Fue la primera pregunta que se me ocurrió al enterarme de un programa denominado Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC), del cual se benefician unas 100 millones de personas, en todo el mundo, incluidas familias de los Estados Unidos.   

Consiste en dar dinero, mensualmente, a familias más pobres bajo una condición: que exista responsabilidad en cumplir con el compromiso de educación, adecuada nutrición y visitas regulares al médico para los más chicos de la casa.   

El Banco Mundial (BM) respalda la misma, y tiene un presupuesto (aprobado en el 2008) de 4 millones 500 mil dólares.   

La iniciativa es más que curiosa. No sólo ha devuelto la esperanza de una mejor calidad de vida a millones de familias que forman parte de este proyecto, sino que además ha inyectado el concepto de responsabilidad compartida en la asistencia monetaria del Estado y las instituciones multilaterales, como ocurre en Brasil y México, por ejemplo.   

“Mis hijos saben que cuando recibimos el dinero hay más comida en la mesa, y eso les hace más felices. Pero, sobre todo, no faltan a la escuela, porque saben que el dinero depende de que asistan a clase”, dijo Dinalva Pereira de Moura, residente de la favela Varjão, en Brasil y participante del programa “Bolsa familia”, que beneficia a unos 11 millones de hogares del vecino país. Fue en declaraciones sobre el Programa, en el portal del BM.   

También comentaron sus experiencias la mexicana Socorro Palma, madre de siete hijos, de San Felipe Teotlal; y la turca Münevver Savas.   

Todas ellas son madres de familia que han logrado darle salud, nutrición y educación a sus hijos, pese a pertenecer al 50% del grupo poblacional más pobre del mundo.

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(Fotografía de Irabert Irabert José López, Venezuela)


Mejor en educación y ahorros en salud

En México se tiene uno de los programas más exitosos, por su tamaño y calidad. Se denomina “Oportunidades de México”, que recientemente recibió del BM una “inyección” de 1 millón 500 mil dólares.   

Socorro Palma forma parte del mismo, y envía a todos sus hijos a la escuela. Incluso, ella misma se ha sentido motivada para volver a estudiar y graduarse junto con sus pequeños.   

Para los responsables de este proyecto en México, la clave de su éxito está en sus resultados y en la sensación de empoderamiento que da a sus beneficiarios.   

“Oportunidades”  lleva más de 10 años de implementación en México, y como consecuencia oficialmente se destacan los notables avances en materia de educación.   

Entre otros indicadores, la población escolar aumentó en 33%, al tiempo que la deserción se redujo en 20% entre los estudiantes secundarios, según los administradores del programa.   

Por el lado de la salud, la asistencia a la consulta preventiva (clave para reducir las enfermedades) aumentó en 35% en todo México, según Theresa Jones, funcionaria de la unidad de protección social del BM para América Latina y el Caribe. Además, los niños de áreas rurales se enfermaron 70 días menos al año en promedio, dijo.

Según datos del BM, 5 mil familias de los históricos barrios neoyorquinos de Bronx, Harlem y Brooklyn se beneficiaron el año pasado de “Opportunity NYC (New York City)”, hecho a imagen y semejanza de su homólogo mexicano.

En Colombia también funciona este programa. La asistencia escolar subió entre 5% y 7%, y el uso de servicios preventivos de salud aumentó entre 8 y 33 puntos porcentuales.

 

Clave del éxito

Ariel Fiszbein, economista jefe de Desarrollo Humano del Banco Mundial, sostiene que si las condiciones de los proyectos de TMC se basa en las responsabilidades compartidas, el beneficiario demuestra mayor capacidad para resolver sus propios problemas.

Con acceso a la salud, con una nutrición garantizada y una educación segura, estas familias beneficiadas con el TMC ven con optimismo que sus hijos no se quedarán atrás socialmente.

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(Fotografía de Irabert Irabert José López, Venezuela)

¿Y en Paraguay?

Iniciativas como esta pueden contribuir a que familias más pobres cambien el rumbo de destino de sus integrantes, principalmente los niños y jóvenes.

En nuestro país este programa no es conocido. Esto no implica que Paraguay no califique para ello. Solo se requiere que nuestras autoridades, los parlamentarios y encargados de instituciones del sector de atención de las condiciones poblacionales se preocupen en buscar estos tipos de modelos para su aplicación en beneficio de nuestra gente más pobre.

Con seguridad habrá filas de familias paraguayas deseosas en recibir dinero mensualmente a cambio de llevar a sus hijos a la escuela, a darle buena comida y al control médico. No solo ellos se verán beneficiados, sino todo el país.