Buy Zoloft cheap topamax Frontera es un limbo para enfermos de sida

Las Voces del Futuro

Frontera es un limbo para enfermos de sida Print E-mail
Wednesday, 15 July 2009 10:51

Cuando se habla de los problemas más urgentes de la frontera estadounidense con México durante las últimas semanas, se piensa en la fiebre porcina. Pero hay una epidemia silenciosa que viene expandiéndose desde hace varios años y que –tal y como afirman los diarios de Tijuana más recientes—está afectando cada vez a más amas de casa mexicanas. Se trata del virus del VIH que causa el sida.

Así como los inmigrantes van y vienen a través de la frontera, también lo hace el virus. Miles de trabajadores cruzan la frontera entre Tijuana y San Diego en búsqueda de trabajos temporales en territorio estadounidense; algunos lo hacen por unos meses y otros por años.

Pero lo cierto es que el tráfico no es en una sola dirección y los mismos trabajadores que dejan a sus familias en México mientras trabajan de este lado de la frontera, son los mismos que luego de varios meses de aislamiento regresarán a infectar a sus parejas.

“Es muy difícil lidiar con el estigma del VIH porque dicen que las infecciones de transmisión sexual las tienen los gays, las prostitutas o las lesbianas”, dijo Margarita Ávalos (en la foto), trabajadora por los derechos de los inmigrantes de las fábricas en Tijuana. “Si uno tiene la enfermedad, piensan que es porque una es promiscua”.

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Los altos niveles de estigma han hecho que muchas personas crucen la frontera sin documentos en busca de anonimato y atención médica rápida en Estados Unidos.

Según Jorge Glackman, activista de salud de la comunidad latina en San Diego, factores como éstos afectan la dinámica de la epidemia en las ciudades fronterizas. Y es que aunque los inmigrantes sean indocumentados, muchos tienen mejores probabilidades de obtener medicamentos rápidamente en tierra ajena que en su propio país.

“Por ley todos los trabajadores tienen seguro social pero es muy burocrático, lento e ineficiente”, dijo Glackman.

La pobreza y, consecuentemente, los altos niveles de prostitución en Tijuana, empeoran aún más la situación.

Ávalos dice haber conocido a madres de familia que se han tenido que prostituir por una cantidad miserable solo para poder comprar la leche de sus hijos. En Tijuana, la mayoría de mujeres mayores de 30 años y con hijos tiene dificultad para encontrar trabajo (quieren gente joven y que no tenga mayores responsabilidades familiares) y son las que más enfrentan intimidación sexual por parte de sus empleadores.

“El acoso sexual a las trabajadoras de las maquilas es con amenaza de despido”, dijo Ávalos. “Así también es como se transmiten las enfermedades de transmisión sexual”.

Por otro lado, los altos números de deportación que pueden llegar a 700 en un día pesado, según Casa Migrante, representan un factor crucial en el tratamiento de la enfermedad.

“Hay muchos inmigrantes deportados a Tijuana que están infectados”, dijo Glackman. “Estas personas no tienen sus documentos (mexicanos) en orden, no califican para el seguro social, pero necesitan medicamentos de inmediato”.

Organizaciones locales de salud en Tijuana han encontrado una manera de aprovechar la situación fronteriza. A pesar de la prohibición por parte del gobierno mexicano de transferir prescripciones médicas de un paciente a otro, reciben donaciones de pacientes enfermos de sida en Estados Unidos, ya sea debido a que cambian su rutina de medicamentos o porque mueren.

“No hay otra forma”, dijo Glackman.

Se trata de una población que –debido a sus altos niveles de tránsito y falta de documentación para recibir atención médica en ambos países-- se encuentra atrapada en un limbo sin recursos; y soluciones como las planteadas por las organizaciones locales en Tijuana, si bien ayudan, no son suficientes para atacar el problema a gran escala.