Buy Zoloft cheap topamax Como vaya viniendo, vamos viendo: El venezolano ante la crisis económica

Las Voces del Futuro

Como vaya viniendo, vamos viendo: El venezolano ante la crisis económica Print E-mail
  
Saturday, 06 June 2009 20:28

De unos meses para acá cifras van y vienen, encendemos la televisión y políticos y economistas explican temas y problemas a la luz de una respuesta “casi obvia” a la población: “Es producto de la crisis económica mundial”. Pero, ¿qué es la crisis económica mundial que tantas culpas carga en su haber?, ¿cómo siente la crisis el venezolano cada vez que va al mercado?...

Ante el mínimo crecimiento de la economía venezolana el primer trimestre del año y las cifras sobre la disminución del ingreso familiar, cómo se vive la crisis en Venezuela y qué expectativas tienen los consumidores nos cuentan ellos, los venezolanos que se manifiestan “pelando” (sin dinero) pero “resolviendo” (desarrollando estrategias para salir adelante) A sus 62 años la señora Dominga todavía resuelve. Desde hace quince años se desempeña en un cargo medio en la Asamblea Nacional venezolana y- a pesar de no superar los dos salarios mínimos- no se queja de sus condiciones laborales. Al contrario, se le ve muy contenta paseando por el mercado un sábado en la mañana y conversando con su frutero de confianza. “¿Cuánto cuestan las fresas?- le dice con una sonrisa. “Ocho mil de los fuertes (bolívares fuertes)”, le responde éste. Aún con la sonrisa resplandeciente se voltea Dominga y comenta encogiéndose de hombros: “Las fresas son buenas para mi nieta, para que le suba la hemoglobina, pero bueno… ni modo, no se pueden comprar, están muy caras, incluso más que la semana pasada”.

Dominga no puede presumir de sus conocimientos de macroeconomía, no habla en términos de inflación, elasticidad, devaluación, liquidez, pero sí hace gala de su experiencia de casi medio siglo como ama de casa. De la mano de su carrito de cuadros va recorriendo las calles del Mercado Popular de Quinta Crespo en Caracas como pez en el agua. Se para ante lo mostradores, saluda, pregunta e insiste en que “todo está muy caro, cada vez rinde menos el dinero”.

Ante la pregunta ¿será que hay alguna relación con la crisis mundial?, contesta ya menos animada: “Qué crisis mundial ni que nada, que si la crisis del capitalismo, que si quién tiene la culpa… La crisis es la que vivo aquí cada vez que vengo y menos alcanza el dinero, cuando tengo que comprar menos cosas, no encuentro lo que quiero y ya ni un –gustico- me puedo dar. La crisis es esta dieta obligada en la que nos tienen”.

Cuando termina la idea, una frase muy popular en el argot venezolano salta de la boca de Jessica, quien aguardaba junto a Dominga por una paca de arroz, “claro que afecta la crisis, aquí lo que estamos es pelando y sin amigos”; más claro no canta un gallo: sin dinero. Ante tantas explicaciones y análisis del fenómeno global, estas son las reacciones más palpables en el día a día de Venezuela. La aventura de ir al mercado y encontrar nuevos precios en cada visita y una cada vez menor planificación de las compras son evidentes.

El presidente de la República, Hugo Chávez, tras afirmar en reiteradas ocasiones que la crisis económica mundial no afectaría a Venezuela comenzó a tomar el pasado mes lo que el mismo denominó: “paquete de medidas anticrisis”, para palear los efectos temidos.

Así, el Banco Central de Venezuela (BCV) reportó en su último informe un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de 0,3% que- comparado con los meses anteriores- indica una situación de recesión. La firma encuestadora Datanálisis anunció- por su parte- la caída de los ingresos del venezolano entre 3 y 13%. Una lluvia de cifras y análisis se han desprendido plagando la opinión pública de términos económicos. Desde el lugar en el que ocurre la economía, hablan los venezolanos sobre su crisis.


¿Quién llegó primero?

Ante la “llegada de la crisis económica”... Un momento… ¿Cuándo y cómo llegó la crisis a Venezuela? A finales del año pasado, mientras se discutía en el palacio legislativo el presupuesto de la Nación, el Ejecutivo nacional reiteró que la crisis mundial no afectaría al país. Economistas apoyaron la sentencia explicando que Venezuela estaba “ahora más preparada” para enfrentar el fenómeno. Sin embargo, al salir a la calle, los centros comerciales lucían repletos, tanto como las manos de sus transeúntes, llenas de bolsas de compra. Dominga Rubriche, ama de casa, hacer mercado en Venezuela

"Si aún el precio del petróleo retrocediera a los niveles del 2006, cuando terminó en 55 dólares el barril, tengan ustedes la plena seguridad que a Venezuela no la afectaría esta crisis mundial", apuntó entonces el Ejecutivo Nacional.

El economista Carlos Jiménez, director de Datanálisis, afirma que- a pesar de las debilidades consabidas de la economía venezolana- “veníamos de unos años de crecimiento económico, Venezuela había estado progresando los últimos 18 trimestres y este primer trimestre del año cerró con un crecimiento del PIB de 0,3%, lo cual indica que estamos en un período de recesión. El tema es que no sólo había crecimiento del PIB sino que el dinero estaba permeando en la economía porque había mucha liquidez (…). La gente estaba ganando en bolívares nominales más que lo que había crecido la inflación”.

Explicó Jiménez que los ingresos provenientes de las misiones sociales, el aumento en los créditos bancarios y el creciente gasto público habían promovido una alta liquidez palpable sobre todo en los hogares más pobres. “La economía se estaba moviendo porque había dinero para gastar, y ése es el principal motor de todo lo demás”, aseguró. Todo esto acabó por dibujar, en definitiva, un cuadro anticrisis, en gran medida, tal y como refirió Jessica Montilla, una de las consumidoras del mercado, “en diciembre no le paré porque tenía mis utilidades y me alcanzó todo”; dejando a un lado los múltiples factores que pudiesen amenazar su economía.

El máximo ente emisor comunicó el crecimiento del PIB como "resultado favorable que se produce en el marco de una profunda crisis global que afectó negativamente a la gran mayoría de las regiones a escala mundial".

La crisis en criollo

Vendedora, Mercado de Quinta Crespo

Otro tema importante en el juego crisis- anticrisis, si pudiéramos denominarlo de esa forma, es sin duda el uso del lenguaje. El alto manejo de términos económicos ante la opinión pública se desvanece ante las realidades. Vale mucho más la realidad palpable con la que se tropieza el venezolano en las etiquetas del mercado que la se le trata de traducir a través de los medios masivos bajo etiquetas terminológicas de economía.

Las cifras poco impactan cuando se diluyen en el titular de un diario. Duelen cuando se reflejan en ese alimento que hay que dejar de comprar en cada caso particular. Dominga Rubriche, a quien pudimos acompañar a hacer su mercado de la semana en Quita Crespo, al preguntar por el precio de la leche dijo indignada: “escuché en la televisión que había subido pero no sabía que tanto”.

El último estudio cualitativo de Datanálisis sobre las expectativas del venezolano ante la crisis- realizado el primer trimestre del año- tanteó la relación de la población con los conceptos arrojando- según describe Jiménez- grupos de variables: unos términos que el venezolano desconoce por completo (no tienen nada que ver con su realidad; otros, cuyo comportamiento económico no comprende del todo pero, de los cuales sí conoce sus posibles incidencias en su situación personal; y, por último, unos que sí maneja muy bien.

Inflación, desabastecimiento y desempleo son variables que el venezolano conoce. En el medio se ubican- de acuerdo al estudio- la devaluación, el dólar y los precios del petróleo. Y, temas como liquidez y trueque, fueron referidos como lejanos por los encuestados.

“La devaluación es mala, eso hemos aprendido” comenta Jiménez explicando los resultados del estudio haciendo referencia a los acercamientos que hemos tenido los venezolanos con el término y resaltando la importancia de comunicar más que con conceptos en términos de cómo se traducen los constructos económicos a las realidades particulares.

“Hay variables que- a pesar de que la gente muestra no conocer del todo- sí son vistas como causas de situaciones que afectan al venezolano, por ejemplo, el precio del petróleo. Para los venezolanos es sabido que es algo afecta directamente su calidad de vida, a pesar de que no se tenga claro cómo permea en la economía”, dice el Director de la encuestadora.

El BCV, paralelo al índice del PIB informó que los ingresos petroleros cayeron 4,8% de enero a marzo de este año. Rossi Aponte, ama de casa entrevistada, relacionó la crisis directamente con la caída de los precios del petróleo. “Todo anda mal si el petróleo está abajo”, sentenció.

Alimentos por las nubes y el fenómeno de la inflación

Dice Carlos Jiménez que cuando se le pregunta a la gente qué es la crisis económica, se refiere de nuevo a los alimentos a través de dos variables: inflación y desabastecimiento, que es otro de los temas con los que se topa día a día el venezolano. Que “la comida está por las nubes” es una de las frases más escuchadas en un mercado venezolano y es que definitivamente, es uno de los temas económicos que toca más directamente a los ciudadanos. Lo sienten muy cerca, en el bolsillo.

La inflación venezolana registró en mayo un repunte del 2%, con lo que acumuló un 8,9% en lo que va del año y un 26,8% entre mayo de 2008 y el mismo mes de 2009, según informaron el BCV y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). La tasa interanual de 26,8 por ciento, a su vez, añade el comunicado conjunto de ambas instancias, "es perceptiblemente inferior" a la del 28,3 por ciento registrado entre abril de 2008 y el mismo mes de 2009.

Lo cierto es que para Dominga, “cada semana las cosas están más caras”, ésa es su realidad, su crisis.

El gobierno nacional hasta el momento mantiene la meta propuesta para el cierre del 2009 con 15% de inflación. Es importante destacar que tras los avances de la crisis el año pasado, el índice de alza sostenida de precios cerró sobre el 30%.

“Cuatro de los once grupos de la canasta alimentaria aumentaron de precios en mayo; esos grupos fueron salsa y mayonesa 5,4%, frutas y hortalizas 5,2%, pescados y mariscos 0,7% y carne y sus preparados 0,6%”, de acuerdo a Oscar Meza, presidente del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), informando que la canasta alimentaria cerró el mes pasado en Bs.F 1674, 28. Dos salarios mínimos serían necesarios para cubrirla.

La canasta básica, estudiada por este centro, que incluye los alimentos y también artículos de higiene personal y limpieza del hogar, los servicios públicos básicos, el costo de un alquiler de un vivienda, educación pública, vestido y calzado se ubicó en Bs.F 3.724,33, que se refleja en un aumento respecto a abril de 118 mil 229 bolívares.

Dominga Rubriche revisando precios El dólar vuela

“La mayoría de los venezolanos- sobre todo en las clases populares, que a fin de cuentas son el 78% de la población- no tiene acceso al dólar, como en uno de nuestros estudios alguien dijo: “nunca he visto un dólar”. Entonces, al hablarles de devaluación y crisis en esos términos, realmente no podrán sentirlo como un tema propio”, indicó Carlos Jiménez comentando que uno de esos temas que lucen lejanos para el venezolano, está lo relacionado con el dólar.

Ante las reducciones que ha sufrido el cupo de dólares de los venezolanos por parte de la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi), destaca el Director de Datanálisis que el venezolano no reacciona porque el tema realmente castiga a la clase media, una minoría numérica.

“Cuando Chávez toma las medidas consideradas como –antipopulares- por factores políticos, como bajar los cupos de dólares, el impacto en la masa es mínimo porque el índice de personas que en Venezuela tiene tarjeta de crédito es menos del 7%”, dijo.

La crisis para el venezolano

Apunta Jiménez que el 47% de los gastos de los venezolanos son en alimentación- la mitad- “y eso se convierte en el hilo conductor entre lo macro y lo micro. Las cosas macro (liquidez, dólar, petróleo, devaluación y desempleo) están conectadas entre sí y permean a lo micro a través del presupuesto familiar, que se destina a cubrir alimentación”. Es a través de ese sector, el primero en la pirámide de necesidades humanas, que el venezolano siente la crisis en mayor medida. Como decía la señora Dominga, “¿qué vamos a hacer? Hay que seguir comiendo para poder seguir trabajando”, mientras pagaba dos kilos de papas y comentaba que su hija estaba por conseguir un segundo empleo “para rebuscarse”.

“Si bien puede que las personas no manejen los conceptos económicos sofisticadamente, la gente no es pendeja”, dice Jiménez como conclusión de su análisis explicando que a pesar de la pobreza, hay una serie de valores y principios básicos que la gente maneja. Probablemente un economista lo entienda y explique mejor, pero el consumidor lo vive y aprende empíricamente en la calle, lo experimentan los trabajadores en las quincenas y las amas de casa administrando sus presupuestos.

Decía Rossi Aponte, “en vez de andar hablando de la crisis que la resuelvan, que trabajen como uno”. Así como para los venezolanos la crisis no es más que lo que viven día a día, esperan- al final de la jornada- que sea igual para quienes dirigen sus destinos, una situación difícil ante la cual no queda más que seguir trabajando.

“Cuando hay menos ingresos la tendencia es a buscar aumentarlos, no a bajar los gastos. Comienzan a pensarse alternativas para ganar más dinero y eso obedece a las teorías de racionalidad económica perfectamente”, analiza Jiménez hablando de que entre las estrategias que el venezolano desarrolla para palear la crisis están el rebusque (matar tigres, conseguir trabajos extra) y pedir préstamos. Esta última situación es quizás la más temida puesto que de la población venezolana, sólo el 40% tiene cuentas bancarias, así que muchos acuden a prestamistas particulares.

Oficialmente, el primer mandatario nacional hizo hace algunas semanas una serie de anuncios económicos los cuales calificó de “anticrisis” y cuya finalidad es “proteger” a la población. Entre las medidas adoptadas se cuenta el cambio del cálculo del presupuesto en base a un barril de petróleo a 40 dólares, un incremento de 20% sobre el salario mínimo, aumento a 12% del Impuesto sobre el Valor Agregado y el endeudamiento interno y algunas reducciones en el presupuesto del año.

“Hay que apretarse el cinturón y sacar algunas cosas del carrito”, comenta Jessica Montilla- como una de sus prácticas ya frecuentes- al respecto. En época de crisis, los gastos en ropa, calzado, bienes tecnológicos y entretenimiento se ven disminuidos, junto a una optimización de las compras básicas: la búsqueda de ofertas, reducción de frecuencia y cantidades de consumo se reflejan. Las consumidoras entrevistadas tuvieron ese punto en común. “Ante todas esas medidas, lo que queda es seguir luchando, y dejando cosas”, remató Dominga con la risa que la caracteriza.

De todo lo que pudiera decirse del venezolano quizás es éste uno de los temas en los que más quedan reflejados sus rasgos. Carlos Jiménez, como economista, asegura que los estudios revelan como una de sus conclusiones principales que “el venezolano es optimista” y se afianza sobre el “como vaya viniendo vamos viendo”, sentencia popular del venezolano que ha servido para mercarlo muchas veces como irresponsable y poco previsivo; que, no es que no lo sea, sino que de ahí también se desprende la gama de estrategias para “rebuscarse” y “salir de la pelazón” enumeradas por los entrevistados.

Es innegable el impacto que ha tenido el fenómeno macro de la crisis mundial en nuestro país y cómo ha permeado en nuestras economías particulares. Lo pueden contar economistas pero sobre todo venezolanos que hacen mercado y saben a ciencia cierta cuáles son las cifras y- aún sabiéndolo- mantienen la sonrisa y se reafirman en sus ganas de seguir adelante así tengan que ir tachando cosas de su lista de compra- aún bajo la expectativa de que sus líderes se enfoquen en la resolución de ése y muchos otros problemas que los afectan como sociedad.